Una breve historia del butano en España

La bombona de butano forma parte de la memoria sentimental, económica y social de España. A lo largo de 50 años ha servido para dar calor y energía a un país que ha cambiado radicalmente, para pasar de la autarquía a un elevado nivel medio de vida. Ésta es su historia.

En 1957 nace Butano S.A. con el objetivo de surtir de energía barata a los españoles. Esta empresa recoge la experiencia previa de otras que, en años anteriores, habían surgido en otros países europeos para comercializar butano envasado. Este gas, procedente del petróleo, es una fuente de energía eficiente, barata y fácilmente transportable, lo que la convierte en la solución ideal para los usuarios.

En un principio se aprovecha la red de distribución de CAMPSA y lubrificantes Repsol para distribuir las primeras bombonas de 12,5 kg. a los pocos usuarios que aún podían emplearlas, pero pronto se quedará pequeña y hará falta una red propia. Escombreras (Cartagena) acogerá el primer centro de llenado de botellas, que empezará  a hacer llegar bombonas a Madrid y Valencia.

En los años posteriores el negocio se expande a medida que crecen también las necesidades energéticas del país, inmerso en los Planes de Desarrollo. Se inauguran nuevas plantas de llenado en Valencia, León y Barcelona, y además se fabrican buques para ampliar la red de suministro. Entre 1964 y 1968 se botan nueve naves, mientras el transporte por carretera mejora mediante licencias a empresas en cada zona.

Este rápido desarrollo en la década de 1960 se mantiene en los años posteriores, y además se invierten muchos recursos en la implementación tecnológica de medios y procesos para mejorar la calidad del producto y el servicio. Por ejemplo, en 1975 comienza a utilizarse un sistema centralizado de información, creado por IBM. Asimismo, prosigue a buen ritmo la creación de nuevas plantas, en las que también se trabaja ya con gas natural.

La llegada de la democracia supone una reordenación económica y estructural que deriva en la creación del Instituto Nacional de Hidrocarburos, entidad a la que pasan las acciones de Butano S.A., desde el Instituto Nacional de Industria. Las inversiones en mejoras tecnológicas aumentan y en 1986 se constituye la sociedad Repsol, de modo que Butano S.A. pasará ese mismo año a denominarse Repsol Butano S.A. Al año siguiente se liberaliza totalmente el mercado energético y el Grupo Repsol se consolida como el primer agente comercializador del país.

A finales de la década de 1980 y a principios de 1990 se inauguran nuevos centros de atención al cliente y se invierte en la mejora de la logística, para optimizar los tiempos y procesos de reparto. En 1993 se inicia la comercialización de bombonas de butano en el sur de Francia y Portugal, y además comienza la expansión en Sudamérica mediante la compra de participaciones en diferentes sociedades. También entra en vigencia el Sistema de Gestión Medioambiental, así como un nuevo Sistema de Integral de Gestión Logística.

La compra de la compañía argentina YPF en 1999 supone un importante punto de inflexión, con la posterior adopción del modelo de gestión RYS XXI y el comienzo de la comercialización de una nueva bombona de butano de 6 kg. Dos años después se crea la marca comercial Repsol Butano y en 2002 se inaugura el Centro de Tecnología de Repsol YPF en Móstoles, que aporta el potencial de desarrollo tecnológico necesario para crear nuevos productos y mejorar los existentes con altos niveles de excelencia. Además, se implementa una nueva política de gestión ambiental y de seguridad. Finalmente, 2007, año en el que se cumple el 50º aniversario del nacimiento de la bombona de butano, coincide con el traslado de sede social de la empresa.